domingo, 4 de diciembre de 2011

A veces sueño

A veces sueño que me despierto y pienso, en las calles llenas de furia que levantan sus fríos adoquines para acabar con tanta monotonía y hastío, en la soledad, que empieza a ser buena compañera en cuanto la conoces profundamente, en gotas de agua en formas de rayos de sol, que provocan ataques de racionalidad, volviendo cerebros del revés y pintándolos a colores.

A veces sueño que me despierto y pienso en infelicidades torturadas hasta el éxtasis, en palabras grises que provocan sonrisas. Pienso en líneas rectas derritiéndose al calor de una canción ya escuchada, en la letanía de cuervos rodeando a vivos durante años.

A veces sueño que me despierto y pienso en el tiempo inexistente por vivir, en el frío trazo que lo dibuja y en sus sinuosas curvas. En paradas a destiempo y en conversaciones por haber. Sueño que me despierto, y que extraños monstruos ya no asoman por mi mente, haciendo que la calidez se haga un hueco en mi pasillo.

Sueño que me despierto y pienso en balcones presidenciales que se incendian para dar calor a los sintecho, que una tormenta de inteligencia destruye un mundo con la facilidad con la que se prende un fósforo.

Sueño que me despierto y pienso en corbatas de seda actuando como horcas, en zapatos brillantes con la asombrosa capacidad de levitar y en papeles de colores fundiéndose en uno solo, puro y culpable a la vez, tomando un color rojo sangre, para que vuelva así una pasión arrebatada que comienza a atisbarse, como un atardecer de verano.

Sueño que me despierto y pienso en relojes avanzando hacia el camino inusual, parándose a repostar sin importarle regla física o moral. En cristales reflejando escenas ya olvidadas, y en fríos recuerdos reuniéndose bajo tierra con sus ancestros. En la lejanía del ayer y el mañana.

Sueño que me despierto y pienso, en la inmensa racionalidad dejando huecos, cual inteligente carcelero con los barrotes que maneja, dejando así inmiscuirse a un enemigo tan fiel que, a veces, incluso asusta. ¿Pero qué es el recluso sino un esclavo de su propia libertad?¿Qué sentido tiene vivir en una celda cuyos barrotes invisibles no nos dejan ver más allá?

Sueño que me despierto y pienso en campanas doblando por una sociedad muerta, enterrándose en su propia ceguera. Pienso en el gérmen del mañana, creyéndolo equivocadamente aleatorio. En cuadernos de notas vacíos que llenan cerebros, y en imágenes aun por ver.

A veces sueño que me despierto y pienso, en goteras de sensatez colmando el sótano, en una carrera sin fin. En una legión de atletas bien formados achicando agua con éxito parcial. Pienso en cigarros que son silenciosos, tanto como una tormenta de verano o un tornado eléctrico. En frases repetidas que pierden su sentido y en personas que encuentran su camino. En la idea del olvido como aliado y ejecutor racional.

A veces sueño que me despierto y pienso en el aburrimiento como diversión, en la recta como una opción. Sueño que me despierto en un alejado lugar, con otro esquema mental, con otro nombre y otra vida real. Pero ese no soy yo. Yo sigo soñando.

y quiero que vengas conmigo, a cualquier otra parte

2 comentarios:

  1. No te vayas, porque no serás tú. Quédate, despiértate y sueña.
    ¿Compartimos mañana el sol, el césped, el silencio y un libro?

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  2. No me obligues nunca a decir que no, aunque sé que no harás la una ni podré decirte la otra. Hay (pocas) veces que sólo hay una respuesta, esta es una de ellas.

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