Yo tengo, tengo cosas, que en realidad no lo son. Al menos no la mayoría. La mayoría de ellas intangibles, no por ello de menor valor, más bien al revés, es algo que sólo se aprende con el tiempo. Tengo tiempo pasado, tengo un ahora y la visión del ahora de después. Tengo una visión torcida que, a veces, choca con otra, como trenes que se encuentran en la oscuridad del día o la noche. Tengo días, a veces grises y sombríos, pero al fin y al cabo, hasta el gris es un color, hasta la ceniza fue fuego alguna vez. Tengo fuego en mi mente y a veces también en mis manos. Tengo manos que han construído poco, y una mente que construyo a diario, sin capataz, como una planta que respira. Porque sí. Tengo síes, tengo noes, tengo quizás que esconden, o que incluso muestran. Tengo respiraciones de muestra en mi despensa, que guardo a buen recaudo, que recuerdo no olvidarlas jamás. Tengo olvidos voluntarios y voluntad maleable, a elección del momento, del oxígeno que comparta. Tengo oxígeno en mis venas, también humo y palabras. También, a veces, nada. Tengo un vacío de nada en mi cerebro, con olvidos ausentes. Vacío de recuerdos olvidados. Tengo recuerdos de cosas por pasar. Tengo pasos por andar, sin planear. Tengo planos del aire y planes para el ayer. Tengo ayeres que vivo como presentes, tengo contrariedades, tengo razón, y no la tengo. Tengo razones refutadas, tengo respiraciones encontradas e insultos de tres letras en femenino. Tengo insultos que no lo son, sólo aptos para aquellos que olvidan los nudos. Tengo nudos en mis bolsillos, enterrados bajo arena de playa y sal. Tengo sal para heridas, propias y ajenas. Tengo heridas sin cerrar. Cierres que jamás se abrirán. Tengo aberturas que dejan entrar menos de lo que parece. Tengo entradas para conciertos a los que sólo asisto yo. Tengo citas concertadas para un pasado por haber. Tengo pasados sombríos, también soleados. Tengo sol para alegrar o aburrir, lluvia para pensar, o para perder. Tengo pérdidas irreparables. Tengo pensamientos que reparan los cimientos del aire que respiro y reparaciones del alma a base de líquidos, de humo y palabras... pocas explicaciones hay que dar para tan sólo cuatro putas letras. Tengo letras en mi mente que se aman, que se unen y separan según quieren. Tengo uniones que se expresan y que no. Muchas que no. Tengo mucho, y mucho que agradecer. Tengo gracias para los tristes, tengo tristeza para mi, los alegres no las necesitan. Tengo necesidad de sobresaltos y curvas. Tengo trazos curvos en papel, tengo pensamientos que los guían y los tuercen. Tengo guías para los que se pierden, todas falsas. Tengo falsedades para los seguros de nada, tengo argumentos para los seguros de todo. Tengo un seguro de vida que pago a diario, cada vez que me despierto y sueño. Tengo sueños, tengo interpretaciones y tengo noches sin dormir. Tengo noches en las que duermo sin siquiera cerrar los ojos. Tengo ojos que ven las imágenes que no se muestran. Tengo imágenes que no quiero tener. Tengo querer para todos, todos los que sólo yo se. Tengo saber olvidado, que intento recordar a base de papel. Tengo papeles que desempeño, que no quiero que cambien. Tengo cambios pequeños y medianos, pero que nunca espero, cosa que no significa que no sean bien recibidos. Tengo el bien sin delimitar que, a veces, se solapa con el mal. Tengo límites que no sé dónde están, o mi manía por romperlos me hace olvidarlos. Tengo manías, tengo obsesiones, tengo costumbres. Tengo costumbre de escuchar notas enlazadas, voces rotas. Tengo notas, casi ninguna alta, los graves suenan mejor. Tengo graves problemas de autocontrol, que no son problemas. Tengo problemas resueltos, sin otra solución que el tiempo. Tengo tiempo para escribir. Tengo escritos que ni merecen ser leídos. Tengo merecido lo que me pasa porque yo y sólo yo lo condiciono. Tengo condiciones que no estoy dispuesto a cambiar. Tengo estados de todos los colores. Tengo colores para mi mente y para quien los quiera, no me gusta poseer. Tengo posesiones que sirven para bien poco, si acaso para darme cuenta de su escaso valor, para eso sí. Tengo valor para arañar. Tengo gatos que arañan en las cortinas de mi mente. Tengo cortinas que cubren besos pasados. Tengo ausencia de besos que no deseo dar. Tengo deseos sin pedir que no puedo contener. Tengo incontinencia verbal para los oídos de mi mente. Tengo oídos sólo para aquellos a quien les gusta escuchar. Tengo gusto por lo extraño e informal. Tengo extraños que pasan por mi cabeza a menudo. Tengo un ejército de neuronas a la cabeza de este escrito. Tengo la sensación de que he escrito demasiado.
Me abriré las venas, me saldrán palabras, guárdate el cencerro, pónselo a otra cabra
martes, 29 de noviembre de 2011
lunes, 28 de noviembre de 2011
¿Originalidad?
«Nada es original. Roba de cualquier lado que resuene con inspiración o que impulse tu imaginación. Devora películas viejas, películas nuevas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas, sueños, conversaciones aleatorias, arquitectura, puentes, señales de tránsito, árboles, nubes, masas de agua, luces y sombras. Selecciona sólo cosas para robar que te hablen directamente a ti, a tu yo. Si haces esto, tu trabajo (y robo) será auténtico. La autenticidad es incalculable; la originalidad es inexistente. Y no te molestes en ocultar tu robo, celébralo si tienes ganas. En cualquier caso, siempre recuerda lo que dijo Jean-Luc Godard: “No es de dónde sacas las cosas, es en dónde las pones.”»
Jim Jarmusch
miércoles, 23 de noviembre de 2011
¿Puede Ícaro dormir?
A veces no me queda otra que preguntarme si represento una isla en este mar de azufre. Y, aunque la respuesta sea afirmativa, no puedo dejar de pensar en los jodidos salpicones que pueda sufrir por ello, sean o no voluntarios. ¿Es así como continúa la historia? ¿No hay ningún giro inesperado? Si es así, vaya mierda de guión, ¿no?
Si quiero seguir firme debo pensar que no lo es, que al menos hay más islas, aunque nuestra vista no alcance a verlas, y que se pueden tender puentes entre ellas para así fabricar diques que destruyan el mar, que lo fraccionen hasta convertirlo en vergonzosa excepción.
Y es que, una vez cruzas la línea, no importa cuánto avances, la cuestión -como diría Hamlet- es que la cruces o no. Que te zambullas en ese turbulento mar... ¿qué importará que sólo te mojes los pies o que te capuces? Ya lo has tocado, has cruzado la línea.
¿Que quién soy yo para poner o quitar líneas? Nadie. Por eso me remito a hechos, no aplico mi propia escala porque sería, además de injusto, prepotente. Si hay que delimitar, que sean los hechos y no las abstracciones (delimitar o morir, pero con mis propias reglas).
Es ahora cuando me pregunto si esas personas (aunque estén totalmente carentes de valores, o aunque los tengan convenientemente adaptadas al hábitat que ocupan) tienen conciencia. Si saben realmente el daño que pueden ocasionar a seres de su misma especie con su acción o inacción. Y es que no soy capaz de concebir cómo el peso en tu mano puede vencer al de tu cerebro, al de tus principios. Sólo puedo respetar que se ignore al cerebro cuando el peso del vacío estomacal, el del instinto, aparece. Ese es el gran logro de este sistema, mantenernos en el borde de la navaja del instinto, haciendo que nunca podamos racionalizar más de lo debido para que nunca se escapen las riendas de sus manos, manteniendo una precariedad prefabricada para los Dédalos que componen este mundo. ¿Y es así como se quiere llegar alto? ¿Es así como tocaréis el sol? No contéis conmigo para ello, idotas. La cuestión es que no hablamos de personas de poco peso, en ninguno de los sentidos posibles.
Hablamos de Ícaro, de un tipo de ser que traicionaría a su propio padre, su mentor o a quien deposita de una u otra forma su confianza en él, por estar un poco más cerca de su paraíso, de su ahogamiento en la abundancia. Hablamos de seres que no tienen la más mínima idea de llegar al paraíso (como cualquiera) y hacen lo poco que saben, daño. Hablo de Dédalos, de miles de millones de Dédalos que fabricamos alas para otorgárselas a quien se supone no nos decepcionará ni traicionará. Ya es hora de que Ícaro se busque sus alas, o que, al menos, no traicione de una forma u otra a su Dédalo. Respecto a la pregunta que da título, sólo puedo decir: Espero que no, y si lo hace, que sea eternamente, ya sea con los peces o enterrado bajo tierra debido a su caída en barrena hacia el suelo.
Si quiero seguir firme debo pensar que no lo es, que al menos hay más islas, aunque nuestra vista no alcance a verlas, y que se pueden tender puentes entre ellas para así fabricar diques que destruyan el mar, que lo fraccionen hasta convertirlo en vergonzosa excepción.
Y es que, una vez cruzas la línea, no importa cuánto avances, la cuestión -como diría Hamlet- es que la cruces o no. Que te zambullas en ese turbulento mar... ¿qué importará que sólo te mojes los pies o que te capuces? Ya lo has tocado, has cruzado la línea.
¿Que quién soy yo para poner o quitar líneas? Nadie. Por eso me remito a hechos, no aplico mi propia escala porque sería, además de injusto, prepotente. Si hay que delimitar, que sean los hechos y no las abstracciones (delimitar o morir, pero con mis propias reglas).
Es ahora cuando me pregunto si esas personas (aunque estén totalmente carentes de valores, o aunque los tengan convenientemente adaptadas al hábitat que ocupan) tienen conciencia. Si saben realmente el daño que pueden ocasionar a seres de su misma especie con su acción o inacción. Y es que no soy capaz de concebir cómo el peso en tu mano puede vencer al de tu cerebro, al de tus principios. Sólo puedo respetar que se ignore al cerebro cuando el peso del vacío estomacal, el del instinto, aparece. Ese es el gran logro de este sistema, mantenernos en el borde de la navaja del instinto, haciendo que nunca podamos racionalizar más de lo debido para que nunca se escapen las riendas de sus manos, manteniendo una precariedad prefabricada para los Dédalos que componen este mundo. ¿Y es así como se quiere llegar alto? ¿Es así como tocaréis el sol? No contéis conmigo para ello, idotas. La cuestión es que no hablamos de personas de poco peso, en ninguno de los sentidos posibles.
Hablamos de Ícaro, de un tipo de ser que traicionaría a su propio padre, su mentor o a quien deposita de una u otra forma su confianza en él, por estar un poco más cerca de su paraíso, de su ahogamiento en la abundancia. Hablamos de seres que no tienen la más mínima idea de llegar al paraíso (como cualquiera) y hacen lo poco que saben, daño. Hablo de Dédalos, de miles de millones de Dédalos que fabricamos alas para otorgárselas a quien se supone no nos decepcionará ni traicionará. Ya es hora de que Ícaro se busque sus alas, o que, al menos, no traicione de una forma u otra a su Dédalo. Respecto a la pregunta que da título, sólo puedo decir: Espero que no, y si lo hace, que sea eternamente, ya sea con los peces o enterrado bajo tierra debido a su caída en barrena hacia el suelo.
Fabricais jóvenes locos,competitividad es el demonio de la educación que dais
lunes, 21 de noviembre de 2011
Noches húmedas
Noche de lluvia, muy apta para reflexionar, no podía pedirse más, tabaco, truenos, lluvia y… política, la mezcla explosiva para que mi cerebro arranque. El insomnio o el ambiente en sí hacen el resto. A cavilar toca. Empecemos por algunas curiosidades que me llaman la atención de este día, y luego pasaremos a las mierdas en el pecho mentales pertinentes.
- Curiosidad #1:
Empezando por arriba, el PP gana las elecciones con mayoría absoluta con menor cantidad de votos de la que el PSOE obtuvo en 2008. Tengamos en cuenta que el PSOE consiguió así la silla de 169 escaños en 2008, es decir, no solo no llegó a la mayoría absoluta (176 escaños), sino que le faltaron 7 escaños para alcanzarla. Esto nos lleva a una diferencia de 17 escaños, entre la cantidad que el PSOE consiguió en 2008(169) y la cantidad que el PP ha conseguido en 2011(186). Y todo esto teniendo el PSOE más votos en 2008(11.289.335) que el PP en 2011(10.830.693).
Esto se debe en gran parte a la bajada de participación del 73.85% hasta el 71.69%, que traducido nos lleva a 1.309.885 personas menos votando, con la consiguiente subida de valor del voto.
- Curiosidad #2:
Las paradojas del sistema putrefacto mayoritario. He aquí una curiosa tabla sobre cantidad de votos, escaños reales obtenidos y su correspondiente proporcional en el hipotético caso de circunscripción única (nacional). En el más que hipotético caso (por desgracia) de que se aplicara un sistema proporcional, deberíamos fijarnos en la cantidad de votantes censados, que asciende a casi 35 millones (34.952.313). Es decir, 350 escaños repartidos entre los votos de 35 millones de personas, lo que equivale a un precio de 100.000 (99.863 en esta ocasión) votos por escaño. Pero, no todas las personas votan a un partido, ¿qué hacemos con las que votan en blanco o nulo? Fácil: restar. Al fin y al cabo, un voto en blanco es una expresión de acuerdo con el sistema actual pero sin elección partidista, y el voto nulo es una expresión de desacuerdo con el sistema, algo que deberá canalizarse de distintas formas por el gobierno que tome el mando.
Por otro lado tenemos la abstención, es decir, personas que directamente ni dan señas de que esto les interese, peor para ellos. Otra cuestión que debe tratar el gobierno que tome las riendas, pero no voy a hablar sobre esto.
Sumando abstención (9.710.775), votos en blanco (333.095) y votos nulos (317.886) obtenemos un total de 10.361.756 que restar al censo, por lo que nos quedarían 24.590.557, que a su vez, al dividir entre 350 escaños, nos resultaría en 70.259 votos (aproximadamente) como precio de cada escaño. Esta es la tabla que expresa cómo quedarían repartidas las sillas del congreso de los diputados (click para ampliar):
La suma de escaños repartidos no da 350, cosas de las matemáticas y los repartos, pero nos arroja unos datos bastante reveladores (aproximados, obviamente). Esto sería arreglado fácilmente con muchas de las fórmulas matemáticas que existen, pero no es eso lo que pretendo mostrar realmente.
En primer lugar, salta a la vista algo que, en esta noche, parece casi como haber visto a Emilio Botín repartiendo dinero entre los pobres, es decir, un milagro. Pero no, como vemos, el PP habría obtenido unos 154 escaños, algo muy alejado de la holgada mayoría absoluta que ha conseguido con 186 escaños. El PSOE también habría sido afectado con 99 escaños en lugar de sus actuales 110.
Como comprobamos con una sencilla suma, la pérdida de escaños debido a esta proporcionalidad de los dos partidos gigantes sería de 43, lo que conformaría la 3º fuerza política en este escenario imaginario.
Sin embargo, vemos como los partidos “pequeños” como son IU y UPyD suben como la espuma, con 24 diputados para IU (13 más que actualmente, es decir, más del doble de los que ha conseguido) y 16 para UPyD (11 más que actualmente, es decir, multiplicaría por 5 su actual resultado). Los partidos nacionalistas tampoco salen realmente afectados, CiU desciende en 2 diputados y Amaiur lo mismo. PNV por su parte recibiría el mismo número de escaños.
La cuestión es que, sin la existencia de partidos enormes como lo son PP y PSOE, estos partidos pierden su razón de ser casi por completo, pues viven de ser “partidos llave” en caso de no haber mayoría absoluta, para ofertar su apoyo al mejor postor a cambio de tratos de favor a sus comunidades/países imaginarios.
Esto es lo que tenemos en el lado de admitidos, pero, ¿qué pasa con otros partidos que han recibido incluso más de 200.000 votos y se han quedado sin su cómoda silla pagada por todos nosotros? (recordemos que un partido como GBAI estará en el congreso con un diputado con 42.411 votos).
Pues tendríamos a Equo con 3 diputados, y a tres partidos más con presencia en el congreso con un diputado: PACMA, PA y EB.
Entonces, ¿valen menos los votantes de IU, UPyD, Equo, Pacma, PA y EB?
- La democracia tiene un precio, y os toca pagar a vosotros, pringados (cargo/votante de PP-PSOE dixit).
- Curiosidad #3:
La gráfica que muy pocos verán, bien porque los mass media no la mostrarán, como pasó en las pasadas elecciones municipales celebradas este mismo año, o porque directamente ni se molestarán en buscarla… total, “la fiesta de la democracia ya ha pasado, ahora toca 4 años de pasar de todo, y cuando toque votar, ya veré las noticias el día antes y decido” (transcripción aproximada del pensamiento del idiota votante medio de este estercolero país).
Como he apuntado antes, la suma de abstención, votos en blanco y nulos serían de un total de 10.361.756, es decir, menos de 500.000 votos de diferencia con el partido que ha conseguido la mayoría absoluta, exactamente 468.937. Ligeramente superior al número de votos que ha conseguido Amaiur (7 escaños), por poner un ejemplo. Ahora la pregunta es: ¿con qué legitimidad puede gobernar un partido que apenas supera la suma de votos antes mencionada? ¿Nos estamos dando realmente cuenta de que casi un tercio de la población está o bien decepcionada, desilusionada o directamente en contra de este actual sistema? ¿Le damos la importancia que merece? ¿Nos damos cuenta que esta suma de abstención, blancos y nulos sería la 2º fuerza política en este país? ¿No da bastante que pensar? A mí, al menos, sí.
Vuestra democracia es un fraude.
martes, 15 de noviembre de 2011
¿Monstruos?
Siempre he tenido la necesidad de ver qué hay más allá, qué hay al girar la esquina. El mundo trata de decirte “Esto es lo que hay y no te aventures más lejos, porque ahí fuera hay monstruos”.
Pero yo quiero ver esos monstruos.
Terry Gilliam
domingo, 13 de noviembre de 2011
Muerte tópica
Odio los tópicos. Odio a las personas tópicas, por lo tanto, amo la rotura y la explosión de los esquemas, y, por ende, las utopías.
Las personas que realmente lo sienten nunca te lo dirán, pues compartirán esos momentos de dolor, compartirán tu respiración, compartirán tu mirada perdida que ocasionalmente se cruzará con la suya, para darte cuenta así de que tienes dónde apoyarte. En el fondo, ese sentimiento de dolor compartido no es más que el sentimiento más profundo de unión. Aquellas que pronuncian las palabras no son más que pobres almas que esperan así redimirse de sus pecados y encontrarse mejor consigo mismos tras ello, pobres de ellas.
Pobres de aquellas personas que necesitan hablar para expresar o compartir, pobres de aquellos que nunca encuentran una mirada cómplice, ya sea por incapacidad de percibirla debido al escudo impenetrable de su ego o por la simple ausencia de esta, no sé qué es más triste.
Son esas las personas que necesitan destacar para sentirse propiamente personas, para creer, infeliz e ingenuamente, que forman parte de algo, de un todo tan etéreo que su simple cerebro de corto recorrido siquiera llega a comprender.
Son esas las personas tópicas, las que actúan conforme a patrones sociales establecidos por sus tópicos predecesores, y que ni siquiera tienen tiempo para preguntarse el por qué de ciertas cosas, ya que no es este su camino habitual, por desgracia, o por suerte. Quién sabe.
Es por eso que tengo tanta suerte, ya que tengo varias personas con las que compartir respiraciones y nada más, cuando me haga falta y cuando no. Soy realmente afortunado.
Happiness, something in my own place, i'm standing naked smiling, i feel no disgrace with who i am.
Las personas que realmente lo sienten nunca te lo dirán, pues compartirán esos momentos de dolor, compartirán tu respiración, compartirán tu mirada perdida que ocasionalmente se cruzará con la suya, para darte cuenta así de que tienes dónde apoyarte. En el fondo, ese sentimiento de dolor compartido no es más que el sentimiento más profundo de unión. Aquellas que pronuncian las palabras no son más que pobres almas que esperan así redimirse de sus pecados y encontrarse mejor consigo mismos tras ello, pobres de ellas.
Pobres de aquellas personas que necesitan hablar para expresar o compartir, pobres de aquellos que nunca encuentran una mirada cómplice, ya sea por incapacidad de percibirla debido al escudo impenetrable de su ego o por la simple ausencia de esta, no sé qué es más triste.
Son esas las personas que necesitan destacar para sentirse propiamente personas, para creer, infeliz e ingenuamente, que forman parte de algo, de un todo tan etéreo que su simple cerebro de corto recorrido siquiera llega a comprender.
Son esas las personas tópicas, las que actúan conforme a patrones sociales establecidos por sus tópicos predecesores, y que ni siquiera tienen tiempo para preguntarse el por qué de ciertas cosas, ya que no es este su camino habitual, por desgracia, o por suerte. Quién sabe.
Es por eso que tengo tanta suerte, ya que tengo varias personas con las que compartir respiraciones y nada más, cuando me haga falta y cuando no. Soy realmente afortunado.
Happiness, something in my own place, i'm standing naked smiling, i feel no disgrace with who i am.
jueves, 10 de noviembre de 2011
Conversaciones pendientes
Joder, me revienta tanto mirar hacia atrás y ver que he perdido mi tiempo, mis ratos, mi saliva... en gente y situaciones que ni merecían mi tiempo ni mi atención, que llego incluso a cabrearme y pensar que he sido realmente idiota. Probablemente.
Suerte que, de vez en cuando, te recuerdan que no todo van a ser equivocaciones, que no todos los ratos van a ser malos y que, por suerte, por este camino sin andar todavía podemos encontrarnos con mentes que son capaces de colorear una noche, aunque sea melancólica o gris, con ayuda del ambiguo ámbar que tan bien lubrica conversaciones, llegando a hacerlas hervir también en su justo punto, o con un verde lleno de esperanza y sensación de embudo en tu mente.
Realmente son esos ratos los que merecen la pena, son esos los que recuerdas cuando miras hacia atrás, los que subrayas en color en tu agenda imaginaria del pasado. Y es entonces cuando pienso de nuevo... (es curioso que siempre haya algo digno de recordar o de continuar) en esa conversación: ¿que si me gustaría ser idiota?¿que si me gustaría ser feliz? Creo que soy feliz siendo infeliz, es el peso con el que debemos cargar, no es algo que muchos entiendan pero, por suerte o por desgracia, ambos entramos en el grupo de felicidad a través de la infelicidad. Nos tocó ahí. Y a mi me gusta, joder que si me gusta. Vale que es más cómodo, más simple... quizás por eso tengo esa extraña admiración hacia el salmón, me gusta el camino difícil, y no por nada, sino porque normalmente, suele ser el que más se disfruta, o al menos yo. Lo mismo estoy loco, pero repito: me encanta.
To be a rock, and not to roll.
Suerte que, de vez en cuando, te recuerdan que no todo van a ser equivocaciones, que no todos los ratos van a ser malos y que, por suerte, por este camino sin andar todavía podemos encontrarnos con mentes que son capaces de colorear una noche, aunque sea melancólica o gris, con ayuda del ambiguo ámbar que tan bien lubrica conversaciones, llegando a hacerlas hervir también en su justo punto, o con un verde lleno de esperanza y sensación de embudo en tu mente.
Realmente son esos ratos los que merecen la pena, son esos los que recuerdas cuando miras hacia atrás, los que subrayas en color en tu agenda imaginaria del pasado. Y es entonces cuando pienso de nuevo... (es curioso que siempre haya algo digno de recordar o de continuar) en esa conversación: ¿que si me gustaría ser idiota?¿que si me gustaría ser feliz? Creo que soy feliz siendo infeliz, es el peso con el que debemos cargar, no es algo que muchos entiendan pero, por suerte o por desgracia, ambos entramos en el grupo de felicidad a través de la infelicidad. Nos tocó ahí. Y a mi me gusta, joder que si me gusta. Vale que es más cómodo, más simple... quizás por eso tengo esa extraña admiración hacia el salmón, me gusta el camino difícil, y no por nada, sino porque normalmente, suele ser el que más se disfruta, o al menos yo. Lo mismo estoy loco, pero repito: me encanta.
To be a rock, and not to roll.
martes, 8 de noviembre de 2011
Radicalidad descendente
Antes de cualquier sesión de divagación absurda, conviene aclarar exactamente sobre qué absurdos vamos a emplear nuestros minutos.
¿Qué entiendo por radical -políticamente hablando-?
Según la RAE: 1.Partidario de reformas extremas.
2. Extremoso, tajante, intransigente.
¿Es el adjetivo radical positivo, negativo o neutro?
Lo que es evidente es que contiene cantidad de matices y connotaciones, y la mayoría de ellas son negativas.
¿Pero, por qué, como al parecer sucede, el "espíritu radical" (o combativo) se difumina con el tiempo (edad)? ¿Es inherente a la edad adolescente? ¿Qué es lo que sucede para que esta forma de pensar-actuar vaya diluyéndose?
La comodidad superficial o material que ofrece el sistema capitalista a quienes deciden integrarse o sucumbir a él, o a quienes ni siquiera saben que viven bajo el control constante de los agentes económicos (controlados al fin y al cabo por personas) provoca el olvido de los valores de lucha y compromiso que acechan en la juventud. Al fin y al cabo, aunque el humano sea un ser gregario, en sus adentros esconde una individualidad pura, no son parte de un grupo a nivel mental, pero, quieran o no, lo forman. Llegados a este punto es necesario aclarar que esto es algo íntimamente ligado a la conciencia de clase, al fin y al cabo, la "clase social" es un grupo al que irremediablemente se pertenece en un sistema capitalista.
De esta manera, la atomización que provoca, paradójicamente, este sistema, conlleva la disminución de esta conciencia de grupo, y esta atomización se incrementa cuando el hombre se introduce al mercado laboral. Llegamos a otro punto clave. La precariedad hábilmente instalada en todos los ámbitos nos lleva a sentirnos privilegiados cuando tenemos un techo, un plato de comida, un abrigo o un trabajo, cuando, en realidad, este debería ser el punto de partida básico para todo ser humano.
Por tanto, teniendo un "ejército de reserva" de parados, podemos precarizar aun más el mercado de trabajo, haciendo que los trabajadores se sientan verdaderos privilegiados cobrando 700€ al mes, y, así, conseguir también que ni se les pase por la cabeza manifestarse o informarse. Es así como se acomoda al trabajador medio para idiotizarlo y meterlo al rebaño.
Pero retrocedamos algo en la historia: durante los años formativos las personas forman parte de grupos, fácilmente identificables, pero las clases dentro de un aula no son tan patentes ni tan provocadoras de puntos de ruptura como lo pueden ser en el mercado laboral. He aquí uno de los problemas subyacentes de la proliferación de la educación privada.
Las abismales diferencias provocan abismales conflictos.
¿Qué entiendo por radical -políticamente hablando-?
Según la RAE: 1.Partidario de reformas extremas.
2. Extremoso, tajante, intransigente.
¿Es el adjetivo radical positivo, negativo o neutro?
Lo que es evidente es que contiene cantidad de matices y connotaciones, y la mayoría de ellas son negativas.
¿Pero, por qué, como al parecer sucede, el "espíritu radical" (o combativo) se difumina con el tiempo (edad)? ¿Es inherente a la edad adolescente? ¿Qué es lo que sucede para que esta forma de pensar-actuar vaya diluyéndose?
La comodidad superficial o material que ofrece el sistema capitalista a quienes deciden integrarse o sucumbir a él, o a quienes ni siquiera saben que viven bajo el control constante de los agentes económicos (controlados al fin y al cabo por personas) provoca el olvido de los valores de lucha y compromiso que acechan en la juventud. Al fin y al cabo, aunque el humano sea un ser gregario, en sus adentros esconde una individualidad pura, no son parte de un grupo a nivel mental, pero, quieran o no, lo forman. Llegados a este punto es necesario aclarar que esto es algo íntimamente ligado a la conciencia de clase, al fin y al cabo, la "clase social" es un grupo al que irremediablemente se pertenece en un sistema capitalista.
De esta manera, la atomización que provoca, paradójicamente, este sistema, conlleva la disminución de esta conciencia de grupo, y esta atomización se incrementa cuando el hombre se introduce al mercado laboral. Llegamos a otro punto clave. La precariedad hábilmente instalada en todos los ámbitos nos lleva a sentirnos privilegiados cuando tenemos un techo, un plato de comida, un abrigo o un trabajo, cuando, en realidad, este debería ser el punto de partida básico para todo ser humano.
Por tanto, teniendo un "ejército de reserva" de parados, podemos precarizar aun más el mercado de trabajo, haciendo que los trabajadores se sientan verdaderos privilegiados cobrando 700€ al mes, y, así, conseguir también que ni se les pase por la cabeza manifestarse o informarse. Es así como se acomoda al trabajador medio para idiotizarlo y meterlo al rebaño.
Pero retrocedamos algo en la historia: durante los años formativos las personas forman parte de grupos, fácilmente identificables, pero las clases dentro de un aula no son tan patentes ni tan provocadoras de puntos de ruptura como lo pueden ser en el mercado laboral. He aquí uno de los problemas subyacentes de la proliferación de la educación privada.
Las abismales diferencias provocan abismales conflictos.
Nunca voy a camb...
Es curioso que afirme con esta rotundidad cosas tan básicas como lo son mi filosofía de vida, mis intenciones a medio y largo plazo y mi forma de enfrentarme a las cosas.
Digo que es curioso porque, si con 15 años me permitieran ver mi yo actual, no tardaría en pedir la devolución del dinero por estafa. Lo único que me hace replantearme que esto no será así en el futuro, lo único que hace que dibuje una sonrisa de incredulidad cuando me veo dentro de 5/10 años de forma totalmente diferente a la que soy y siento ahora, es que confío plenamente en que este "cambio" es definitivo, más que nada, porque no es un cambio de corsé, sino la compra del billete de un barco que se aleja del mundo de la reja y los límites, que viaja a la deriva y se dirige a ninguna parte, para así poder anclarme en el puerto que quiera, cuando quiera.
Y, cuando lo decida, soltar amarras y largarme a otro escenario, no sin antes haber adquirido un rifle para fusilar cualquier línea opaca que se me presente por delante de mi camino.
La conclusión es, que no me queda otra que pensar que no me he equivocado, que mis cimientos son estables y que nunca soportarán más peso para el que originalmente fueron diseñados. Sólo me queda eso, aferrarme a la confianza que tengo en ellos para poder así avanzar hacia el tejado de una u otra forma, sin mirar más de lo necesario hacia atrás.
No me pidas ese favor.
Digo que es curioso porque, si con 15 años me permitieran ver mi yo actual, no tardaría en pedir la devolución del dinero por estafa. Lo único que me hace replantearme que esto no será así en el futuro, lo único que hace que dibuje una sonrisa de incredulidad cuando me veo dentro de 5/10 años de forma totalmente diferente a la que soy y siento ahora, es que confío plenamente en que este "cambio" es definitivo, más que nada, porque no es un cambio de corsé, sino la compra del billete de un barco que se aleja del mundo de la reja y los límites, que viaja a la deriva y se dirige a ninguna parte, para así poder anclarme en el puerto que quiera, cuando quiera.
Y, cuando lo decida, soltar amarras y largarme a otro escenario, no sin antes haber adquirido un rifle para fusilar cualquier línea opaca que se me presente por delante de mi camino.
La conclusión es, que no me queda otra que pensar que no me he equivocado, que mis cimientos son estables y que nunca soportarán más peso para el que originalmente fueron diseñados. Sólo me queda eso, aferrarme a la confianza que tengo en ellos para poder así avanzar hacia el tejado de una u otra forma, sin mirar más de lo necesario hacia atrás.
No me pidas ese favor.
lunes, 7 de noviembre de 2011
me against the wor(l)d
Allá vamos, necesito descubrir algo nuevo y esto no pinta mal, dejar impresos mis pensamientos entre ceros y unos no me parece tan mala idea, aunque tampoco me parece buena del todo. En fin, a eso se reduce todo, al ámbar que da ese sentido, esa chispa, al fin y al cabo los otros siempre fueron muy previsibles, demasiado alineados y alienados con y por la línea recta, el rojo y el verde, el sí y el no. Lo ambiguo es infinitamente más especial, más interesante y más...ambiguo. Lo que sea, a mí, me gusta.
Volviendo a domingos de noche eterna, teorizando sobre idioteces en conversaciones que sólo pasan entre los portales del vecindario de mis neuronas para no salir jamás de ahí, como una relación que vive con temor a romperse por las incursiones ajenas. Realmente es sólo eso, representa mi centímetro, ese que nunca nadie, jamás, podrá poseer o si acaso penetrar. Quizás sólo en los momentos que se convierten en especiales, en esos momentos que te gustaría que perduraran años, incluso que ocuparan toda tu existencia, y que a la misma vez comprendes que, si realmente tienen algo de especial, es porque son eso, momentos, que llegan, pasan y fin.
La puerta abierta.
Volviendo a domingos de noche eterna, teorizando sobre idioteces en conversaciones que sólo pasan entre los portales del vecindario de mis neuronas para no salir jamás de ahí, como una relación que vive con temor a romperse por las incursiones ajenas. Realmente es sólo eso, representa mi centímetro, ese que nunca nadie, jamás, podrá poseer o si acaso penetrar. Quizás sólo en los momentos que se convierten en especiales, en esos momentos que te gustaría que perduraran años, incluso que ocuparan toda tu existencia, y que a la misma vez comprendes que, si realmente tienen algo de especial, es porque son eso, momentos, que llegan, pasan y fin.
La puerta abierta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

