El caso es que todo se presenta con un saludo tan sobrio como desalentador, todo se reduce a nada con una facilidad que obliga a replantearse hasta el hecho o pensamiento más efímero y vacuo. Ya no puedo taparme más los ojos y respirar como si nada, pero también tengo miedo irracional, instintivo quizás, a la desorientación... igualmente ya he asumido que he de cargar con ello. ¿Pensarán Ellos lo mismo? ¿Cómo son capaces de sobrellevarlo? Yo no soy capaz de acallar las voces de mi cabeza, ni tampoco lo quiero así. La búsqueda de la felicidad me llega a parecer absurda, si es por el camino de la ignorancia o el alienamiento, yo no la quiero. Por lo tanto, queda la vía hedonista o la autodestructiva, o ambas... aún así, no es suficiente. No me llena.
La visión del futuro me aterra, esa necesidad de aferrarse a cualquier cosa con tal de seguir, con tal de creer que la siguiente bocanada de oxígeno tendrá algún sentido. Me parece un inmenso error agarrarse a cualquier persona o cosa con el único fin de seguir: dar sentido a una vida con otra. Es absurdo. Una fantasía de adolescente. Sin embargo aún siguen quedando momentos y seres que consiguen desbordar el vaso, aunque sea de forma momentánea. Se hacen así muy cuesta arriba las obligaciones, mirándolo desde el balcón donde hoy me encuentro. Todo me parece absurdo hoy, absurdo y bello a la vez.
Gracias a la inspiración que otorgan las lecturas sobre nihilismo y, sobretodo, a la vulpina que regala esos ratejos de psicoanalista argentino (sin llamarse Gonzalo) y a la vez filosóficos con acento alemán.
bright and early for the daily races
going no where
going no where
Diez de la mañana de un insoportable jueves,hace sol,pongo mi mejor sonrisa en la cara e intento no aferrarme a nadie...pero me hundo y solo tengo ganas de caer. Me abruman las
ResponderEliminarcircunstancias incontroladas e imprevistas.