Odio los tópicos. Odio a las personas tópicas, por lo tanto, amo la rotura y la explosión de los esquemas, y, por ende, las utopías.
Las personas que realmente lo sienten nunca te lo dirán, pues compartirán esos momentos de dolor, compartirán tu respiración, compartirán tu mirada perdida que ocasionalmente se cruzará con la suya, para darte cuenta así de que tienes dónde apoyarte. En el fondo, ese sentimiento de dolor compartido no es más que el sentimiento más profundo de unión. Aquellas que pronuncian las palabras no son más que pobres almas que esperan así redimirse de sus pecados y encontrarse mejor consigo mismos tras ello, pobres de ellas.
Pobres de aquellas personas que necesitan hablar para expresar o compartir, pobres de aquellos que nunca encuentran una mirada cómplice, ya sea por incapacidad de percibirla debido al escudo impenetrable de su ego o por la simple ausencia de esta, no sé qué es más triste.
Son esas las personas que necesitan destacar para sentirse propiamente personas, para creer, infeliz e ingenuamente, que forman parte de algo, de un todo tan etéreo que su simple cerebro de corto recorrido siquiera llega a comprender.
Son esas las personas tópicas, las que actúan conforme a patrones sociales establecidos por sus tópicos predecesores, y que ni siquiera tienen tiempo para preguntarse el por qué de ciertas cosas, ya que no es este su camino habitual, por desgracia, o por suerte. Quién sabe.
Es por eso que tengo tanta suerte, ya que tengo varias personas con las que compartir respiraciones y nada más, cuando me haga falta y cuando no. Soy realmente afortunado.
Happiness, something in my own place, i'm standing naked smiling, i feel no disgrace with who i am.
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