martes, 29 de noviembre de 2011

Yo tengo

Yo tengo, tengo cosas, que en realidad no lo son. Al menos no la mayoría. La mayoría de ellas intangibles, no por ello de menor valor, más bien al revés, es algo que sólo se aprende con el tiempo. Tengo tiempo pasado, tengo un ahora y la visión del ahora de después. Tengo una visión torcida que, a veces, choca con otra, como trenes que se encuentran en la oscuridad del día o la noche. Tengo días, a veces grises y sombríos, pero al fin y al cabo, hasta el gris es un color, hasta la ceniza fue fuego alguna vez. Tengo fuego en mi mente y a veces también en mis manos. Tengo manos que han construído poco, y una mente que construyo a diario, sin capataz, como una planta que respira. Porque sí. Tengo síes, tengo noes, tengo quizás que esconden, o que incluso muestran. Tengo respiraciones de muestra en mi despensa, que guardo a buen recaudo, que recuerdo no olvidarlas jamás. Tengo olvidos voluntarios y voluntad maleable, a elección del momento, del oxígeno que comparta. Tengo oxígeno en mis venas, también humo y palabras. También, a veces, nada. Tengo un vacío de nada en mi cerebro, con olvidos ausentes. Vacío de recuerdos olvidados. Tengo recuerdos de cosas por pasar. Tengo pasos por andar, sin planear. Tengo planos del aire y planes para el ayer. Tengo ayeres que vivo como presentes, tengo contrariedades, tengo razón, y no la tengo. Tengo razones refutadas, tengo respiraciones encontradas e insultos de tres letras en femenino. Tengo insultos que no lo son, sólo aptos para aquellos que olvidan los nudos. Tengo nudos en mis bolsillos, enterrados bajo arena de playa y sal. Tengo sal para heridas, propias y ajenas. Tengo heridas sin cerrar. Cierres que jamás se abrirán. Tengo aberturas que dejan entrar menos de lo que parece. Tengo entradas para conciertos a los que sólo asisto yo. Tengo citas concertadas para un pasado por haber. Tengo pasados sombríos, también soleados. Tengo sol para alegrar o aburrir, lluvia para pensar, o para perder. Tengo pérdidas irreparables. Tengo pensamientos que reparan los cimientos del aire que respiro y reparaciones del alma a base de líquidos, de humo y palabras... pocas explicaciones hay que dar para tan sólo cuatro putas letras. Tengo letras en mi mente que se aman, que se unen y separan según quieren. Tengo uniones que se expresan y que no. Muchas que no. Tengo mucho, y mucho que agradecer. Tengo gracias para los tristes, tengo tristeza para mi, los alegres no las necesitan. Tengo necesidad de sobresaltos y curvas. Tengo trazos curvos en papel, tengo pensamientos que los guían y los tuercen. Tengo guías para los que se pierden, todas falsas. Tengo falsedades para los seguros de nada, tengo argumentos para los seguros de todo. Tengo un seguro de vida que pago a diario, cada vez que me despierto y sueño. Tengo sueños, tengo interpretaciones y tengo noches sin dormir. Tengo noches en las que duermo sin siquiera cerrar los ojos. Tengo ojos que ven las imágenes que no se muestran. Tengo imágenes que no quiero tener. Tengo querer para todos, todos los que sólo yo se. Tengo saber olvidado, que intento recordar a base de papel. Tengo papeles que desempeño, que no quiero que cambien. Tengo cambios pequeños y medianos, pero que nunca espero, cosa que no significa que no sean bien recibidos. Tengo el bien sin delimitar que, a veces, se solapa con el mal. Tengo límites que no sé dónde están, o mi manía por romperlos me hace olvidarlos. Tengo manías, tengo obsesiones, tengo costumbres. Tengo costumbre de escuchar notas enlazadas, voces rotas. Tengo notas, casi ninguna alta, los graves suenan mejor. Tengo graves problemas de autocontrol, que no son problemas. Tengo problemas resueltos, sin otra solución que el tiempo. Tengo tiempo para escribir. Tengo escritos que ni merecen ser leídos. Tengo merecido lo que me pasa porque yo y sólo yo lo condiciono. Tengo condiciones que no estoy dispuesto a cambiar. Tengo estados de todos los colores. Tengo colores para mi mente y para quien los quiera, no me gusta poseer. Tengo posesiones que sirven para bien poco, si acaso para darme cuenta de su escaso valor, para eso sí. Tengo valor para arañar. Tengo gatos que arañan en las cortinas de mi mente. Tengo cortinas que cubren besos pasados. Tengo ausencia de besos que no deseo dar. Tengo deseos sin pedir que no puedo contener. Tengo incontinencia verbal para los oídos de mi mente. Tengo oídos sólo para aquellos a quien les gusta escuchar. Tengo gusto por lo extraño e informal. Tengo extraños que pasan por mi cabeza a menudo. Tengo un ejército de neuronas a la cabeza de este escrito. Tengo la sensación de que he escrito demasiado.

Me abriré las venas, me saldrán palabras, guárdate el cencerro, pónselo a otra cabra

2 comentarios:

  1. Tan solo una puntualización de una palabra que he leído muchas veces: demasiado. Ahora te digo, DEMASIADO NUNCA ES SUFICIENTE!
    No lo olvides.

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  2. No lo olvidaré, pero demasiado sólo aparece una vez xD. Quizás fue la sensación después de estar un rato escribiendo, pero releyendo se me ocurre otro buen rato de escritura, quizás haga una continuación si me apetece.

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